![]()
Hay momentos en la conservación de vida silvestre que trascienden lo científico para convertirse en algo profundamente conmovedor. El recorrido de Juanchi de regreso a su laguna renovada es uno de esos instantes mágicos que capturan la esencia de lo que intentamos lograr en Fundo Flor de Coco: una coexistencia armoniosa entre humanos y fauna silvestre.
Una remodelación necesaria
Durante los últimos días, nuestra querida Juanchi, la caimana emblemática de Fundo Flor de Coco, tuvo que ausentarse temporalmente de su hogar acuático. La laguna de 140 metros cuadrados que ha sido su territorio durante 19 años necesitaba reparaciones urgentes en su cercado perimetral, una intervención esencial para garantizar tanto su seguridad como la de nuestros visitantes.
Mientras los trabajos se llevaban a cabo, Juanchi permaneció en un cuarto especialmente acondicionado dentro de la casa principal—el mismo espacio que habitualmente ocupa durante sus periodos de celo, cuando necesita un ambiente controlado y tranquilo.
Un regreso digno de documentar
Lo que presenciamos al finalizar las reparaciones, sin embargo, merece ser compartido con el mundo. El video que acompaña este post documenta algo que muchos científicos considerarían imposible: una caimana de más de tres metros de longitud, caminando dócilmente a través de una casa, guiada mínimamente con una vara y rodeada de personas que filman el acontecimiento.
En las imágenes, se puede apreciar a Juanchi emergiendo del cuarto con movimientos pausados pero decididos. Cruza la sala con la familiaridad de quien conoce perfectamente el camino, su poderoso cuerpo moviéndose con una elegancia ancestral sobre el piso de la casa. Al llegar a la puerta principal, se detiene brevemente, como evaluando su entorno, antes de continuar su trayecto.
Un pasaje que desafía instintos
Lo verdaderamente asombroso no es solo su docilidad, sino la manera en que Juanchi parece recordar perfectamente el camino de regreso a su laguna. Mientras la cámara la sigue, podemos observar cómo atraviesa el patio con un porte majestuoso que nos recuerda por qué los cocodrilos han sido venerados como deidades en tantas culturas ancestrales.
A su alrededor, personas conversan, se mueven y filman—una situación que, en cualquier otro contexto, representaría un escenario de alto estrés para un reptil de su especie. Sin embargo, Juanchi permanece serena, como si comprendiera perfectamente que está entre amigos.
La sabiduría de una convivencia armoniosa
Al llegar a la estrecha entrada de la laguna, Juanchi demuestra una inteligencia que pocas veces asociamos con los reptiles. Sin dudar, sin manifestar agresividad ni miedo, se desliza a través de la abertura y regresa a su elemento natural con la misma tranquilidad con la que abandonó el cuarto.
Este comportamiento extraordinario es el resultado de casi dos décadas de convivencia respetuosa. Juanchi llegó a nuestras manos cuando apenas salía del huevo, y desde entonces, ha compartido su existencia con humanos, patos, ovejas y otros animales que frecuentan la laguna.
Más allá del espectáculo: una lección viviente
Lo que el video captura no es solo un momento curioso o un espectáculo inusual. Es la prueba viviente de algo que en Fundo Flor de Coco hemos sostenido durante años: cuando se crea un entorno de respeto mutuo, cuando se permite que los animales conserven su dignidad y se les proporciona el cuidado adecuado, la coexistencia pacífica no es solo posible—es natural.
La historia de Juanchi desafía narrativas simplistas sobre los cocodrilos como criaturas puramente instintivas e invariablemente peligrosas. Nos recuerda que estos animales, que han sobrevivido desde la era de los dinosaurios, poseen capacidades cognitivas y adaptativas que apenas comenzamos a comprender.
Un símbolo de esperanza para la conservación
En un momento en que el cocodrilo del Orinoco enfrenta amenazas críticas en su hábitat natural, Juanchi se convierte en una embajadora involuntaria de su especie. Su comportamiento excepcional nos invita a reconsiderar nuestra relación con los cocodrílidos y, por extensión, con toda la fauna silvestre.
Si una caimana de tres metros puede aprender a convivir pacíficamente con humanos y otros animales, ¿no deberíamos nosotros, como especie supuestamente más avanzada, encontrar formas de coexistir con la vida silvestre en sus hábitats naturales?
Más allá del regreso: el futuro de Juanchi
Ahora que Juanchi ha regresado a su laguna renovada, continuará con su rutina habitual: baños de sol en las orillas, ocasionales interacciones con los patos que comparten su espacio acuático, y por supuesto, sus comidas semanales de cuatro kilos de pescado fresco.
Para quienes nos visitan, Juanchi seguirá siendo la estrella indiscutible de Fundo Flor de Coco, un testimonio viviente de que otro tipo de relación con la naturaleza es posible—una basada no en el dominio y el miedo, sino en el respeto mutuo y la comprensión.
No te pierdas el extraordinario video del regreso de Juanchi a su laguna. Cada visualización ayuda a difundir un mensaje de conservación y respeto por estos magníficos reptiles que han sobrevivido a todas las extinciones masivas de nuestro planeta, pero que hoy enfrentan su mayor amenaza: nosotros mismos.
Si te ha impresionado esta historia, considera apoyar los esfuerzos de conservación del cocodrilo del Orinoco y los proyectos de remodelación que se llevan a cabo en nuestras instalaciones de Fundo Flor de Coco. Tu puedes colaborar con nuestros proyectos o hacer una donación.
¿Tienes alguna pregunta sobre Juanchi o sobre la conservación de cocodrilos? Déjanos tu comentario y nuestro equipo te responderá lo antes posible.



